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sábado, enero 15, 2011

ROBERT A. HEINLEIN - Consigue un traje espacial: viajarás

Consigue un traje espacial: viajarás es la duodécima y última novela de la serie juvenil que Heinlein publicó entre 1947 y 1958. Pese a que no dejan de ser novelas concebidas para el uso y disfrute de los adolescentes, como la mayoría del pulp anterior a la “era de Campbell”, se puede apreciar en estas narraciones la semilla de lo que serían las grandes obras del maestro Heinlein, quien junto a Asimov y Clarke, sin olvidar la labor editorial del propio Campbell, fueron responsables de la salida de la ciencia ficción del gueto literario en el que estaba recluido, legitimando el género y colocándolo en el lugar que merecía.


Las llamadas novelas juveniles estaban escritas por Heinlein con una doble intención: la lúdica, destinada a hacer pasar un buen rato con una lectura ligera y sin complicaciones y la didáctica que pretendía acercar la ciencia a los jóvenes, especialmente en esta novela que en diversos momentos se convierte en un manual del pequeño ingeniero espacial, y no lo digo como crítica negativa. Pese a la franja de edad a la que originalmente estaban destinadas estas obras obtuvieron un gran éxito entre el público adulto, hasta el punto de perder esa etiqueta juvenil en las múltiples reediciones que se han hecho de ellas con el paso del tiempo, considerándose algunas de ellas como piezas fundamentales de la bibliografía del maestro Heinlein. Una bibliografía que comenzó con el cuento Life line, publicado en 1939 en Astounding Sciencie-Fiction, el primero de muchos que sirvieron para hacerse un nombre entre los nuevos escritores de ciencia ficción,  gracias, en gran medida, a la importancia de las ideas de ámbito social con las que iba trufando sus escritos. Y aquí no entraré a valorar la ideología de las mismas, tan sólo el resultado literario de sus obras que, en su mayoría, forman parte de las más leídas e influyentes del género. Heinlein reflejaba sin pudor sus más profundos ideales en los personajes protagonistas de sus novelas, restándole a estos con más frecuencia de la deseada, identidad propia para convertirlos en altavoces de su ideario político. La construcción de estos personajes como trasuntos de su pensamiento iba en detrimento del resultado final de sus escritos, al mismo tiempo que le proporcionaba argumentos a sus detractores a la hora de menospreciar sus novelas, llegando a acusar a Heinlein de fascismo, racismo y apología de la guerra entre otras lindezas.

Pero dejemos ya la siempre inevitable polémica  que envuelve de manera perenne los escritos del maestro y vamos con lo que podemos encontrar entre las páginas de  Consigue un traje espacial: viajarás. El argumento se plantea de una manera directa  y sencilla en la primera línea del relato y parte de una idea muy simple: la inalterable decisión de un adolescente de viajar a la Luna. El lugar de la acción es Centerville en Estados Unidos, seguramente uno de esas pequeñas poblaciones en el Midwest que son el escenario ideal para las historias de ultratumba o de invasiones alienígenas típicas de las ediciones pulp; el tiempo en el que se coloca la acción en relación con en el momento en que fue escrito es en un futuro cercano, aunque hoy día ese futuro sería nuestro pasado más reciente.

La acción comienza cuando el pequeño Clifford “Kip” Russell le comenta a su padre que quiere ir a la luna. El padre, un antiguo espía del gobierno de los EEUU que dejó su “trabajo” por desavenencias con sus jefes (primer apunte de la ideología de Heinlein, a favor del individuo y el libre albedrío y proclive a  denuncia la tendencia de la sociedad y de los gobiernos a apartar a los libres pensadores que se salen del guión establecido). El padre acepta la idea de su hijo, siempre y cuando éste se procure por si mismo los medios para completar el viaje. En un principio el camino que debería seguir el pequeño Kip sería el del esfuerzo y la superación personal (nuevamente el ideario de Heinlein al poder) en el ámbito de los estudios. Y ese habría sido el camino a seguir, pero se produce un hecho inesperado: una empresa de detergentes organiza un concurso cuyo primer premio es un viaje a la luna con todos los gastos pagados. El joven Kip no gana, pero consigue uno de los premios de consolación: un verdadero traje espacial, eso sí, de segunda mano. Emocionado con su reciente adquisición, Kip comienza a reparar y poner a punto el traje espacial al que bautiza con el nombre de Oscar. Heinlein aprevecha esta parte de la narración para ilustrar al lector, a los que en el momento de escribir la historia suponía jóvenes adolescentes, sobre diversos elementos de física y matemáticas aplicados a la construcción de un elemento tan complejo como un traje espacial, no devemos olvidar la formación como ingeniero de Heinlein y de que estuvo trabajando precisamente en el campo de la fabricación de equipaciones que pudieran soportar condiciones extremas.

Una noche que Kip paseaba cerca de su casa enfundado en la equipación de astronáuta recibe un mensaje de socorro por la radio de su traje de alguien que se identifica como Piwi. En ese momento aterriza junto a él un “platillo volante” del que sale una niña que resulta ser Piwi, la hija superdotada intelectualmente de un famoso científico, y una pequeña criatura extraterrestre parecida a un marsupial, a la que llaman la Madre Cosa, que posee capacidades telepáticas para comunicarse con ellos. La bonhomía de esta simpática alienígena no era corriente en la literatura pulp, se trata, pues, de un antecedente de algunos argumentos que se darían con posterioridad en las que lo "exterior" no debía ser necesariamente un peligro; este elemento contradice a los que tan sólo ven en la obra de Heinlein elementos xenófobos y racistas, en concreto, este recurso del aliénigena superior intelectualmente lo utilizó con anterioridad en Rebelión en el espacio (1949), novela en la que aparece un ser de origen marciano que comparte muchas características con la Madre Cosa. Volviendo a las aventuras de Piwi y Kip, los chicos no tardan en ser capturados por un horrible extraterrestre al que llaman “Cara de gusano” y sus dos lacayos humanos. Los captores llevan a la luna a sus tres prisioneros, ante la sorpresa de Kip, que ve cumplido su sueño de viajar a la Luna, aunque le hubiera gustado que fuese en circustancias más propicias.

Gracias a su ingenio, los jóvenes y la Madre Cosa consiguen escapar de la nave en la que estaban retenidos y emprenden un "paseo lunar" en dirección a una base científica cercana donde esperaban ser rescatados y puestos a salvo; pero tras muchas peripecias no conseguirán su propósito y volverán a ser capturados de nuevo. En esta ocasión serán llevados a una base secreta que tienen en Plutón raza de seres a la que pertenece “Cara de gusano”, unos seres malignos que incluso se alimentan de carne humana para mayor horror de los prisioneros. De nuevo consiguen escapar colaborando entre ellos en la preparación de una bomba y en la construcción de una baliza que mandaría una señal para ser rescatados. Poco a poco Kip empieza a comprender que, pese a su aspecto de animal doméstico, la Madre Cosa es un ser muy inteligente y poderoso que, como más tarde sabremos, pertenece a una organización policial que actua por todo el universo. Después de ser rescatados por los compañeros de la Madre Cosa, Kip y Piwi son trasladados a un lejano mundo en el que presenciarían el juicio a la raza de los seres con cara de gusano que los habían capturado. Los malvados alienígenas son juzgados por un tribunal compuesto por seres de diversas razas, la sentencia a la que son condenados es la destrucción de su planeta de origen.

Para su sorpresa los siguientes en ser juzgados serían Kip, Piwi y la raza humana. El tribunal determina que constituyen un peligro para el resto de razas del universo al ser potencialmente peligrosos, pero la intervención de la Madre Cosa, quien considera a la humanidad una raza que apenas está en la infancia de su existencia, suaviza la sentencia que les sería aplicada y se considera que hay que concederles más tiempo para que maduren, acondárdose la celebración de un nuevo juicio para dentro de varios miles de años. Momentos después los dos jóvenes son devueltos a la Tierra con sus familias.

Bajo mi punto de vista, el acercamiento a esta novela de Heinlein debe hacerse desde la curiosidad por descubrir las fórmulas empleadas en la construcción de historias de ciencia ficción en un momento en el que este tipo de narrativa era fundamentalmente una mímesis de otros géneros menores, como el wester o el policiaco, a los que se les colocaba en un escenario futurista, añadiendo malvados seres de extrañas y repulsivas formas. Consigue un traje espacial: viajarás,  escapa a la vulgaridad gracias al buen hacer de Heinlien, que consigue dotar la obra de un ritmo trepidante, pese a los momentos de lucimiento científico, gracias a la inteligente combinación de humor y acción. Hoy día sería difícil que una reedición de esta obra tuviera éxito, el género de la ciencia ficción ha cambiado mucho, se ha vuelto más maduro y complejo. Una historia de aventuras juveniles como la presente tan sólo es aconsejable para los incondicionales de Heinlein, y para todos aquellos que les guste explorar la prehistoria del género a la vez que le saca partido a los e-readers adquiriendo, por los métodos tradicionales, obras descatalogadas  a las que  es imposible acceder de otra manera. En concreto, la obra que nos ocupa se encuentra con facilidad en la edición en castellano que hizo Ediciones Dronte hace años.
  

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